¿Qué son las esencias florales?

 

Las esencias florales son aguas grabadas con la información proveniente de las flores o brotes, para tratar las diferentes emociones. Se toman generalmente por via oral, (también por vía tópica y áurica) y llevan la energía de la flor de la que se extrae la esencia. Ésta sirve para transformar  temas profundos relativos al bienestar emocional, el desarrollo del Alma y la salud mente-cuerpo. Tal como indica el Dr. Bach: "La enfermedad es el resultado de un conflicto, cuando la personalidad rehúsa obedecer los dictados del alma, cuando hay desarmonía, enfermedad, entre el Yo Superior o Espiritual y la personalidad inferior que conocemos como nosotros mismos". Nuestras actitudes, palabras y constantes pensamientos negativos bloquean nuestra conexión con nuestro Ser. Cuando no expresamos nuestras emociones, esa energía se estanca , generando bloqueos que nos enferman

¿Cómo actúan las flores de Bach? Las esencias vibracionales corrigen nuestros estados emocionales y mentales. "Cada esencia floral ayuda a equilibrar una emoción específica, ayudando a reestablecer el equilibrio entre el Alma y la Personalidad, lo que se traduce en un correcto estado de salud", según describió el Dr. Bach. Mediante la armonización de los estados negativos, las esencias florales ayudan a reestablecer el equilibrio emocional perdido. Esto no sólo resulta beneficioso para la salud psicológica, sino que además estimula la capacidad propia del cuerpo para curarse a sí mismo. Esta terapia natural, y no tiene efectos secundarios.

 

¿Quien fue el Dr. Edward Bach? 

 

El doctor Edward Bach (1886-1936) fue un médico Inglés, salubrista, bacteriólogo y homeópata creador del sistema curativo con esencias florales. Le importaba la recuperación de la salud de los enfermos y ello lo llevó a estudiar medicina, para luego especializarse en salud pública, bacteriología y homeopatía.  Cuyo sentido de vida, su propósito, fue el alivio del sufrimiento humano; así fue un Médico del Alma.

 

La concepción del ser humano que tenía Bach era muy peculiar para su época. Quisiera agregar algunas ideas básicas de Bach sobre el ser humano y sobre la enfermedad para comprender mejor esta terapia tan maravillosa como son las esencias florales. Estas no sólo son remedios para ayudarnos a equilibrar nuestras emociones o fortalecer nuestro cuerpo, sino que vienen de la mano de una filosofía como camino de vida, ya que el remedio nos ayuda a transmutar los pensamientos o emociones, pero también hemos de hacer una transformación desde nuestro interior; de nuestras creencias, tan ancladas en el inconsciente que actúan como resistencias . Aceptar la personalidad que hemos venido a experimentar en esta vida y aceptar nuestra Luz y nuestra Oscuridad, sabiendo que podemos transformarla, en el momento que podamos, sin reproches, sin tiempos, sin desvalorizarnos por no entrar en los cánones familiares o culturales. Aquí es donde las esencias florales nos ayudan a caminar por esta ardua y maravillosa escuela que es la Vida.

 

 

Ideas del Dr.Bach sobre la "Enfermedad":

"Consideraciones fundamentales sobre la enfermedad y la curación" [Homeopathic World, 1930] , Bach declara;

  • Para comprender la enfermedad, su objetivo, su naturaleza y su curación, debemos empezar por conocer las razones de nuestro ser y las leyes de nuestro Creador en relación a nosotros. Es esencial comprender que el hombre tiene dos aspectos, uno espiritual y otro físico; y, de ambos, el físico es infinitamente menos importante. Bajo la guía de nuestro Yo Espiritual, nuestra Vida Inmortal, el Hombre ha nacido para obtener conocimiento y experiencia; y para perfeccionarse como un ser material. El cuerpo físico sólo, sin comunión con el Espiritual, es una concha vacía un corcho sobre las aguas, pero cuando hay unión, la vida es alegría, una aventura de interés absorbente, un viaje productor de felicidad, salud y conocimiento. 
  • La vida se resuelve a sí misma en el esfuerzo de transmutar las cualidades inferiores del yo en las virtudes elevadas del la Unidad .
  •  Transmutar el egoísmo en generosidad, el deseo en contemplación, la separatividad en unidad es algo que no se puede hacer en un momento, sino por medio de una gradual y firme evolución, superando un escalón tras otro en nuestro progreso. Algunas etapas pueden ser comparativamente fáciles, otras extremadamente difíciles, y entonces puede ser que aparezca la enfermedad, porque en ese tiempo no hemos conseguido seguir a nuestro Yo Superior, siendo este conflicto el productor de aquélla. De acuerdo a la etapa particular en la que caemos, sobre el cuerpo físico se desarrolla una definida mentalidad, con sus consecuentes resultados, tanto sobre el paciente como con las personas relacionadas con él. 

[] "Las primeras enfermedades reales del hombre son defectos tales como el orgullo, la crueldad, el odio, el egoísmo, la ignorancia, la inestabilidad y la codicia; y cada una de éstos, si los consideramos por separado, se verá que son adversos a la Unidad." 

 

 Bach [Ante una asamblea masónica, octubre de 1936 ]

 

... el temor, la depresión, las dudas, la desesperación, la excitación, el deseo de estar acompañado o de estar solo, la indecisión, constituyen las verdaderas guías que nos dan la información sobre la manera en que el paciente está siendo afectado por su enfermedad, así como el Remedio a emplear.

 

...Cada sonrisa amistosa, cada pensamiento y acción amables, cada hecho producido por amor o compasión a los otros demuestra que dentro de nosotros hay algo más grande de lo que podemos ver. Llevamos una Chispa de lo Divino, y dentro de nosotros reside un Principio Vital e Inmortal. Y cuanto más brille dentro de nosotros esa Chispa de la Divinidad, tanto más irradia nuestra vida " Su compasión y Su amor".

 

"La Divinidad y las Hierbas de la naturaleza"

  • Además, la cantidad de paz, felicidad, júbilo, salud y bienestar que experimentamos en nuestra vida depende también de la medida en que la Chispa Divina pueda entrar y brillar en nuestra existencia. Desde tiempos inmemoriales, el hombre ha dedicado especial atención a dos grandes fuentes de Sanación: su Creador y las Hierbas de la naturaleza, que su Creador ha colocado para alivio de los que sufren. Sin embargo, por lo menos una Verdad ha sido parcialmente olvidada, la verdad de que las Hierbas de la naturaleza colocadas para la Curación, para confortamos y traer consuelo, aliviar nuestros dolores, nuestras ansiedades, nos acercan a la Divinidad interior. Y esto aumenta la Divinidad interior que nos sana. Es una absoluta realidad, que ciertas Hierbas, al traernos solaz, nos acercan a nuestra Divinidad: y esto se demuestra una y otra vez cuando el enfermo, no sólo se recobra de su enfermedad sino que, al hacerlo, recupera también la paz, la esperanza, la felicidad y la compasión en su vida; o, si estas cualidades se hallaban ya presentes, se fortalecen mucho más. Así podemos decir que ciertas Hierbas han sido colocadas para nosotros por Medios Divinos, y que la ayuda que nos dan no sólo cura nuestros cuerpos, sino que lleva a nuestras vidas y nuestros caracteres los atributos de nuestra Divinidad.
  • De modo que, al curar con estas Hierbas, no tomamos al cuerpo en consideración; cualquier disfunción de éste carece de importancia. Todo lo que hacemos es buscar en aquel que padece los caracteres que se encuentran en desarmonía con la Fuente de Paz de su Alma.  De este modo ignoramos los síntomas ordinarios del cuerpo, centrándonos únicamente en aspectos tales como depresión, impaciencia, preocupación, miedo, indecisión, dudas, intolerancia, censuras, etc. Todas estas cualidades que están ausentes en la calma, la seguridad y la compasión de nuestro Yo Interno. Y así como por medio del tratamiento con las Divinas Hierbas Medicinales estas cualidades adversas desaparecen []. Parece como si en esta vasta civilización de hoy, una civilización de gran estrés y tensión, el torbellino ha sido tal que nos hemos apartado demasiado de la verdadera Fuente de Sanación, de Nuestra Divinidad.
  • Además, se ha demostrado que la armonía fortalecida entre el Yo Superior interior y el cuerpo es la que ha propiciado la curación.
  • Es suficiente decir que hay uno para cada estado de ánimo que se encuentre en oposición con nuestro yo afortunado y alegre. Y todo lo que se requiere es saber el estado o estados anímicos en que se encuentra el paciente para darle el Remedio o Remedios que lo aliviarán. 
  • No importa que la enfermedad haya durado unos pocos minutos o muchos años, el principio es el mismo. Por otra parte, consideremos que significa eso para nuestra vida cotidiana. Casi cada uno de nosotros posee algún rasgo de carácter que se desvía de la armonía, como depresiones, preocupaciones, temores, etc. Estas Hierbas apartan estos estados, y al hacerlo no sólo cierran la puerta a la entrada del mal, sino que hacen nuestras vidas más afortunadas, felices y útiles.

 Ideas sobre la Unidad: CÚRESE USTED MISMO [Publicado por C. W. Daniel Co./1931]

 

[ ] El siguiente gran principio es la comprensión de la Unidad de todas las cosas:

El Creador de todas las cosas es el Amor, y todo aquello de lo que tenemos conciencia es en su infinito número de formas una manifestación de ese Amor, ya sea un planeta o un guijarro, una estrella o una gota de rocío, un hombre o la forma de vida más inferior. Es posible obtener un destello de esta concepción visualizando a nuestro Creador como un gran sol deslumbrante lleno de benevolencia y amor, de cuyo centro irradian un infinito número de rayos en toda dirección, y que nosotros y todos los que somos conscientes, somos partículas al final de estos rayos, enviadas para obtener experiencia y conocimiento, pero que ulteriormente retomarán al gran centro. Y aunque cada rayo nos pueda parecer separado y distinto, es en realidad parte del gran Sol central. La separación es imposible, pues tan pronto como un rayo de luz se escinde de su fuente deja de existir. Así podemos comprender un poco de la imposibilidad de separación, ya que aunque cada rayo puede tener su individualidad, es no obstante parte del gran poder creativo central. Así cualquier acción contra nosotros mismos o contra otro afecta la totalidad, pues al causar una imperfección en una parte, ésta se refleja en el todo, y cada partícula deberá ulteriormente hacerse perfecta. Así pues vemos aquí dos grandes errores fundamentales posibles: la disociación entre nuestras almas y nuestras personalidades, y la crueldad o el error de los otros, pues éste es un pecado contra la Unidad.

 

Cualquier de estas dos cosas producen un conflicto que conduce a la enfermedad. El comprender dónde estamos cometiendo el error (que con frecuencia no sabemos ver) y una decidida voluntad de corregir la falta nos conducirá, no sólo a una vida de paz y alegría, sino también a la salud.